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Reducción de emisiones de CO2

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03-07-2009

Andalucía promueve informar sobre la huella de carbono de los alimentos

Publicado por Tana Oshima en El Mundo, 3 julio 2009



La actividad humana emite CO2. Los datos oficiales suelen desglosar las emisiones por sectores económicos: industria, transporte rodado, sector difuso, agricultura y ganadería, etc. Pero... ¿cuánto emite un tomate?

El concepto de huella de carbono engloba todas las emisiones de dióxido de carbono implicadas en el ciclo de vida de un producto: desde la producción de su materia prima hasta su distribución, pasando por el manejo de cultivo y recolección, si es un producto agrícola, la fertilización, el traslado a la planta de elaboración, su elaboración y su envasado.


A partir de septiembre, los alimentos españoles podrán optar a una etiqueta que estime su huella de carbono. La iniciativa nace de la Asociación de Empresas de Productos Ecológicos de Andalucía (EPEA) que, junto con la Junta de Andalucía, ha desarrollado una metodología para calcular las emisiones de gases de efecto invernadero durante el ciclo de vida de un producto.


La metodología se basa en un estándar internacional (PAS2050). Las etiquetas contarán con la validación de una certificadora independiente. La EPEA ha lanzado una página web para informar a los consumidores.


El proyecto ha arrancado con tres alimentos "piloto": los tomates cherry, el aceite de oliva y el vino Pedro Jiménez. Los resultados oficiales no serán validados hasta septiembre, cuando se ponga en marcha la auditoría independiente. A partir de ahí, todos los alimentos, tanto ecológicos como convencionales, podrán optar voluntariamente al etiquetado.


Pero la etiqueta incluye, en realidad, un compromiso a largo plazo. "Lo importante no es si uno emite más que otro, sino el compromiso de reducir cada uno su huella de carbono", explica a elmundo.es Juan Manuel Luque, presidente de la EPEA. Al mostrar su etiqueta, cada empresa se compromete a reducir sus emisiones.


"Hay emisiones que no se pueden reducir o eliminar, como es el metano de la ganadería. Pero muchas otras se pueden rebajar mediante la eficiencia energética o una mejor gestión de la cadena de suministro", añade Luque.


La etiqueta de huella de carbono incluirá las emisiones de los productos exportados. Por ejemplo, si un aceite de oliva que se vende a nivel local también se comercializa en un país lejano, el CO2 emitido en el traslado repercutirá en la totalidad de las botellas vendidas, tanto en España como en el extranjero.


"Pero estamos abiertos a propuestas para que al final la huella no perjudique a los productores locales", apunta el presidente de EPEA.El proyecto comenzará con frutas y hortalizas para después extenderse a la ganadería. El objetivo último es aplicar la etiqueta a todo tipo de productos, más allá de los agroalimentarios. 



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